¿Qué más quisiera yo, una parroquiana del común, que poder decir que Colombia va por buen camino y que para los próximos años nos espera un promisorio futuro? Pero no es así, el tal buen camino no existe y de promisorio menos. No les voy a contar la historia del responsable. Ustedes la saben, pero no la reconocen; ni reconocen las infinitas mentiras, traiciones engaños y demás intríngulis que ha tenido este proceso Habanero.
¿Qué más quisiera yo amigo pacifista,
que poder estar al otro lado? Pero si la paz de Santos fuera tan buena, no
habría otro lado; seriamos un solo pueblo impulsando este proyecto, porque
una paz con tres principios básicos:
justicia, garantías y reparación, no tiene pierde. Pero a los principios
“amañados” de esta paz yo no
le jalo.
Me intriga pensar, amigo pacifista, ¿Cómo es que no ve una realidad que le pega en las narices día a día? ¿Cómo las realidades económicas y sociales no hacen mella en usted? Tal vez está esperando que esa firma sea mágica y con ello desaparecerán todos los problemas, y me dirán “no desparecerán pero no va haber más muertos” y es ahí donde yo les digo: ¡Que más quisiera yo que llegara una VERDADERA paz a nuestro país!
¿Qué más quisiera yo, amigo pacifista,
que la paz estuviera en manos de la democracia que ha regido nuestro país? Pero no.
Será regida por un pacto
que se ha hecho debajo de la mesa, que
pocos conocen a conciencia; ese
pacto que eriza a más de uno y da poder
a otros, porque ni usted ni yo conocemos a conciencia lo que en esa mesa se pactó. Y de lo que se conoce o
han dejado conocer se sabe que es un
gran regalo vestido de impunidad. Son
muchas las dudas que hay, es decir, entre dudas y cero transparencia el resultado:
Cero confiabilidad.
Y qué más quisiera yo, amigo
pacifista, que usted se tomara un tiempo, como Colombiano que es y a quien le
duele el país, y analizara: ¿Este proceso dignifica a las reales
víctimas o dignifica al victimario? ¿Es
justo entregar zonas a las Farc? ¿Es
justo que de nuestros bolsillos salga el dinero para reparar las víctimas? ¿Y es
justo que no paguen por sus crímenes? Porque esos castigos que van a pagar son
una total burla.
Posdata: Quiero resaltar la labor de
los periodistas, contados con los dedos de la mano, que durante este proceso
Habanero han informado con objetividad. Y a los otros, a los vendidos, no me
queda más que decirles ¡Que más quisiera que en Colombia volviera el buen
periodismo de obligaciones éticas y morales con la sociedad que en estos
momentos descansa en pa$!
@Kattybcn


Excelente
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