miércoles, 13 de julio de 2016

Y COLORÍN COLORADO, LA PAZ SE HA FIRMADO…


…Pero tranquilos que el cuento apenas comienza.

Efectivamente en días pasados se firmó en La Habana “el fin del conflicto “ y fue tanta la alegría a nivel mundial que; dicho por el hijo mayor de Juan Manuel Santos, hasta la Torre “Eiffel” en París, se vistió con los colores de la paz; aunque me sigo preguntando a qué afortunado país llegó tan anhelada dicha porque en Colombia seguimos en conflicto. Todos los días hay ataques a nuestras fuerzas armadas por parte de la guerrilla que ahora estrena nombre, lo tomó en arriendo de unos milicianos que estaban en vía de extinción.
Las extorsiones por parte de los actores de la paz, siguen a la orden del día en todos los niveles, desde la señora de los tintos en cualquier parque de pueblo, pasando por pequeños y medianos comerciantes, hasta empresas contratistas que quieran desarrollar algún tipo de obra en un municipio; deben pagar un “pequeño porcentaje” como contribución a la paz.

La desigualdad social aumenta a pasos agigantados, nos convertimos en un país de odios viscerales infundidos por un “presidente” que a punta de amenazas nos quiere obligar a aceptar una aberración y una mentira que ni los mismos narcoasesinos de las Farc se preocupan por desmentir.

Estamos siendo víctimas del más grande acto de infamia y traición del que tengamos memoria, y está tan bien pensado, trabajado y estructurado que, empezaron por lavar el cerebro a los más jóvenes. A escuelas, colegios y universidades llegan encapuchados armados para dictar cátedra sobre la paz; manejando el ya conocido lenguaje de la igualdad social, ese que pregonan unos ex guerrilleros que hoy día disfrutan las bondades de la “oligarquía asesina”. “hay que acabar con la lucha de clases”, repiten como loros; “abajo los oligarcas que destruyen  la esperanza de los pueblos”. Cabe aclarar que aunque se definen como “ejército del pueblo” no se conocen escuelas, hospitales, carreteras, etc; construidas por ellos para beneficiar a esa población que dicen defender pero a la que explotan laboralmente al obligarlos a trabajar en sus cultivos ilícitos y arrancan de sus hogares a hijos (as), hermanos (as) y esposos (as) para tomarlos como objetos sexuales.

Necesito explicarles a mis hijos adolescentes cuando me increpan diciendo ¡nosotros tenemos derecho a vivir en paz! que éste no es el verdadero fin de un conflicto; que es un engaño que un ser ambicioso, ególatra, ignorante y despreciado hasta por su propia familia, se inventó, para beneficiar a unos asesinos terroristas y violadores del más mínimo derecho humano: el de vivir en libertad, el de tener un padre y una madre, el de asistir a una escuela sin el temor a caer en un campo minado, el de cultivar nuestra tierra, el de caminar tranquilos sin pensar en las fronteras invisibles que nos hacen enemigos de los unos y los otros, el de poder opinar libremente sin ser tildados de traicioneros y amigos de la guerra.

Vuelvo y me pregunto ¿en qué país fue que se acabó el conflicto?


Ruby E. Loaiza V.
@RUBYELENA1



2 comentarios:

  1. Que esta nota le recuerde a la historia el significado de la irresponsabilidad de pocos, en perjuicio de millones de colombianos que han tenido que vivir, la aventurera apocalípsis de Juan Manuel Santos

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