sábado, 23 de julio de 2016

QUE MAS QUISIERA YO AMIGO “PACIFISTA “




Si la paz de Santos fuera tan buena, no habría otro lado; seriamos un solo pueblo impulsando este proyecto, porque una paz  con tres principios básicos: justicia, garantías y reparación, no tiene pierde. 


¿Qué más quisiera yo, una parroquiana del común, que poder decir que Colombia va por buen camino y que para los próximos años  nos espera un promisorio futuro? Pero  no es así, el tal buen camino no existe  y de promisorio menos. No les voy a contar la historia del responsable. Ustedes  la saben, pero no la reconocen; ni reconocen las infinitas mentiras, traiciones engaños y demás intríngulis que ha tenido este proceso Habanero.

¿Qué más quisiera yo amigo pacifista, que poder estar al otro lado? Pero si la paz de Santos fuera tan buena, no habría otro lado; seriamos un solo pueblo impulsando este proyecto, porque una paz  con tres principios básicos: justicia, garantías y reparación, no tiene pierde. Pero a los principios “amañados”  de esta paz  yo  no le jalo.

Me intriga pensar, amigo pacifista, ¿Cómo es que no ve una realidad que le pega en  las narices día a día? ¿Cómo las realidades económicas y sociales no hacen mella en usted? Tal vez está esperando que esa firma sea  mágica y con ello desaparecerán todos los problemas, y me dirán “no desparecerán pero no va haber más muertos”  y es ahí donde yo les digo: ¡Que más quisiera yo que llegara una VERDADERA paz a nuestro país!

¿Qué más quisiera yo, amigo pacifista, que la paz estuviera en manos de la democracia que ha  regido nuestro país?  Pero no.  Será  regida por  un pacto  que se ha hecho debajo de la mesa, que  pocos conocen  a conciencia; ese pacto que  eriza a más de uno y da poder a otros, porque ni usted ni yo conocemos a conciencia  lo que  en esa mesa se pactó. Y de lo que se conoce o han dejado conocer se sabe que es  un gran regalo vestido de impunidad.  Son muchas las dudas que hay, es decir, entre dudas y cero transparencia el resultado: Cero confiabilidad.

Y qué más quisiera yo, amigo pacifista, que usted se tomara un tiempo, como Colombiano que es y a quien le duele el país, y analizara: ¿Este proceso dignifica a las reales víctimas  o dignifica al victimario? ¿Es justo entregar zonas  a las Farc? ¿Es justo que de nuestros bolsillos salga el dinero para reparar las víctimas? ¿Y es justo que no paguen por sus crímenes? Porque esos castigos que van a pagar son una total burla.

Vamos por un despeñadero a toda velocidad. Abrir los ojos no hace daño, amigo pacifista.  No se enceguezca solo por no darle la razón a alguien que lo anunció y se está cumpliendo punto por punto lo que él dijo.  No, mire su entorno; mire lo que está pasando en el país; escuche y analice las amenazas, hoy sí, mañana también, del artífice de este “régimen de la tal paz” y pregúntese a conciencia: ¿Este es el camino para una verdadera paz?


Posdata: Quiero resaltar la labor de los periodistas, contados con los dedos de la mano, que durante este proceso Habanero han informado con objetividad. Y a los otros, a los vendidos, no me queda más que decirles ¡Que más quisiera que en Colombia volviera el buen periodismo de obligaciones éticas y morales con la sociedad que en estos momentos descansa en pa$!


@Kattybcn 


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