El
gobierno ha invertido billones de nuestros impuestos en convencer al país de
las bondades de su farsa en la Habana, su última campaña “NO SEA INOCENCIO” es
otro intento desesperado por negar las constantes denuncias que sectores
críticos lanzan sobre los acuerdos de la Habana, el problema estimado lector es
que en todo lo relacionado al tema, la credibilidad la perdió el gobierno hace
mucho, desde el principio Santos negó que en Cuba estaban reunidos gobierno –
farc, posteriormente y siempre ha sido constante, cada anuncio viene acompañado
de un frio cálculo político que echa por la borda su credibilidad, acuerdos en
plena campaña de reelección, fotos con Timochenko previo a la entrega del premio Nobel, discursos en
la ONU, etc, etc, etc… y eso termina siendo contraproducente, nadie le cree a
Santos, solo sus contratistas irresponsables que mientras tengan los bolsillos
llenos les importa un comino el futuro del país, en la otra orilla esta la
oposición lidiando una dura batalla contra los millones del gobierno y la
persecución judicial por defender a Colombia contra la entrega del país al
narcoterrorismo.
El
circo de la Habana es simplemente el desespero de Santos por lograr que la farc
entregue su franquicia a cambio de una generosa recompensa que básicamente consiste
en abonarles el camino al sueño socialista en Colombia, si creen que son
exageraciones solo vean al Catatumbo, un territorio que llamo el propio gobierno
“laboratorio de paz” y sobre el cual no existe control, allá se encuentran
bandas criminales que mantienen el negocio del narcotráfico ayudados por el
gobierno de Venezuela, ellos logran millonarias utilidades mientras explotan a sus habitantes, los
llamados líderes campesinos que comparten ideología política con las farc
expanden su discurso a nivel nacional a través de las llamadas concentraciones
campesinas, porque si algo tiene la izquierda es que son expertos echando
discursos lava cerebros, la cosa es simple para la izquierda, mantienen su
financiamiento a través del narcotráfico y expanden su discurso revolucionario,
por eso es importarte lograr control territorial a través de mini repúblicas
independientes del control estatal y para eso señores son las ZONAS DE RESERVA
CAMPESINA.
El
siguiente paso de la izquierda es asegurar el control militar a través de unas
diezmadas fuerzas militares, porque así el gobierno lo niegue una y otra vez en
la Habana si se negoció el futuro de las FFMM, las farc están decididas en
implementar la doctrina bolivariana, necesitan que la resistencia a su
revolución sea mínima, ahí es donde entra la corte de justicia que ellos
crearon, porque señores la llamada JUSTICIA ESPECIAL DE PAZ será la forma para
tener al país entretenido y agarrado de las mechas, vendrá la izquierda con su
sed de venganza a poner contra las cuerdas a militares, empresarios,
campesinos, industriales, políticos, todos serán señalados de paramilitares y
en eso la izquierda también nos lleva ventaja, son expertos creando montajes
para manipular la justicia y lograr condenas a quien ellos consideren contrario
a su revolución. Incluso el propio Santos puede pasar por el paredón de los
acusados, la semana pasada dijo que serán llamados todos los que se hayan
reunido con paramilitares y solo habrá cárcel para quienes planearon muertes de
inocentes, vamos a ver como Juan Manuel Santos nos divierte contando su
peregrinaje con Carlos Castaño para derrocar a Ernesto Samper. En fin, la
izquierda convertirá el tema de la justicia en una cacería de brujas donde
señalaran a medio país de propiciar el paramilitarismo para someter a los
inocentes revolucionarios que tanto daño han hecho a Colombia.
El gran problema de todo este show con los pajaritos de paz que nos pintan es que el narcotráfico seguirá intacto en Colombia y ahí señores radica el gran obstáculo de la paz, el mayor error fue convertir delito político al narcotráfico, tal concesión solo permitió quitar del medio cualquier posibilidad para amedrentar con cárcel a los terroristas, si el día de mañana cualquier cabecilla de las farc desea seguir delinquiendo no habrá como apretarle las tuercas ante un tribunal de justicia como sucedió con los cabecillas paramilitares en el gobierno de Álvaro Uribe.
Cuando
se firmen los acuerdos vendrá la implementación y oh señores las farc nos van a
coger de las que sabemos para tenernos sometidos a sus caprichos, la cosa será
así:
- Armaran pataletas a toda hora, presionaran los campesinos en cada uno de los territorios que el gobierno les entregue a su control.
- Vendrán constantes paros campesinos e indígenas que solo generaran caos ( por eso insisten en el desmonte del ESMAD).
- Saldrán a diario los llamados defensores de derechos humanos con sus colectivos de abogados exigiendo justicia pero condenando inocentes.
- Saldrán del closet políticos afines al socialismo financiados por el gran musculo del narcotráfico.
- En las zonas rurales vendrá un gran adoctrinamiento y en las ciudades la izquierda organizada en cabeza de políticos del pelambre de Gustavo Petro con su discurso clasista y populista seguirá tomando fuerza en la juventud, porque Petro será todo lo que quieran pero sabe manipular las masas, no lo subestimen jamás.
- El narcotráfico seguirá destruyendo todo a su paso, el Bronx termino mostrando la cruda cara del infierno de las drogas y Juan Manuel Santos le regalo 8 años al más grande cartel del narcotráfico para que hiciera de las suyas, los tentáculos del narcotráfico se apodero de los colegios y ahí señores vamos perdiendo la batalla con nuestros jóvenes.
- Como las farc no entregaran sus armas todos días repetirán su discurso “El gobierno no cumple los acuerdos, exigimos más y más o de lo contrario vamos por nuestras armas y que viva la revolución armada”
Se imaginan todo un país lleno de Gustavo Petros gritando “No pasaran”, pues así veremos a todo el secretariado de las farc con sus acólitos jodiendo día y noche, pero lo grave será cuando alguien decida buscar por mano propia la justicia que Santos negó a las miles de víctimas de las farc, se imaginan si alguien toca a uno de esos malnacidos criminales, se arma la Troya.
Así
como pintan las cosas el acuerdo de la Habana es una caja de pandora que traerá
guerra de verdad, acá no se trata de ser “inocencio” como dice el gobierno, es
simplemente ser más inteligente que los criminales, porque señor Juan Manuel
Santos, su anhelado premio Nobel no puede costar el futuro de todo un país, su
vanidad y sueños de gloria no pueden ser superiores a las libertades de todos
los Colombianos.
CAMBIANDO DE TEMA: Si es
verdad que con el blindaje de los acuerdos de la Habana y su posterior entrada
al bloque constitucional pierde valor el Plebiscito, entonces el Centro
Democrático debe invitar a la abstención, no podemos los críticos del proceso
de la Habana ser parte de esa payasada en las urnas.
EDGAR
ANDRES PORRAS HERNANDEZ
@porras_edgar
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